Una caravana, miles de inmigrantes

La caravana de inmigrantes centroamericanos que buscan asilo en Estados Unidos ya está en Tijuana, luego de un viaje largo.


El 25 de marzo de 2018, una caravana inmigrante de centroamericanos -Viacrucis Migrante- partió de Tapachula, Chiapas con rumbo a la frontera de México con Estados Unidos. Fue un viaje largo, pesado, como el que hacen cientos de inmigrantes y donde cada año mueren cientos de personas. Sólo en 2017, fallecieron 412 personas, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Trump no reparó en hacer menciones vía Twitter contra la caravana. Publicó que el grupo era un peligro y lo utilizó como un punto de críticas contra el gobierno mexicano, al que acusa de hacer poco para reducir la migración ilegal hacia el norte. De paso, aprovechó para argumentar en pro de un nuevo despliegue de la Guardia Nacional a la frontera entre los dos países.

La caravana la componen dos autobuses donde viajan poco más de una centena de migrantes, la mayoría mujeres y niños, que han sido tratados y recibidos con cortesía y respeto en todo su trayecto. Más autobuses con inmigrantes arribaron a Tijuana. Y se espera que esta semana todos convergan en Tijuana.

En 2017, la patrulla estadounidense documentó un total de más de 340 mil detenciones en su frontera sur, cuando en 2016 la cifra era casi del doble, 611 mil. La cifra representa la menor cantidad de inmigrantes detenidos en casi medio siglo.

“El aumento de muertes es especialmente preocupante, teniendo en cuenta que muchos menos inmigrantes entraron a EU a través de su frontera con México en el último año”, señaló el director del Centro de Análisis de Datos de Migración Global de la OIM, Frank Laczko.

Al llegar al fin del viaje, Tijuana, buscarán el asilo en Estados Unidos. “Ha sido increíble”, dijo al The New York Times Bryan Claros, salvadoreño de 20 años, quien viajó junto con su hermano menor, Luis, y su padrastro, Andrés Rodríguez.

Más autobuses llenos de migrantes llegaron y desbordaron el primer refugio. Grupos locales de ayuda a los inmigrantes dijeron que era el grupo más grande que habían visto llegar juntos, mientras intentaban por encontrar lugares en 10 refugios.

“El muro no se ve tan alto”, dijo Kimberly George, una niña de 15 años de Honduras que miraba hacia una barrera maltrecha a pocos metros de distancia. “Realmente quiero cruzarlo”, le contó George a Reuters.

Estos centroamericanos viajan en grupo para ir protegidos de los maleantes que asolan el trayecto y también, claro, para llamar la atención de los peligros en sus ciudades, en la travesía y la violencia y falta de oportunidades que los obliga a migrar.

Trump, apenas el lunes de esta semana, escribió que estos grupos “son una desgracia”. Y remató diciendo que había instruido al Departamento de Seguridad Nacional para que “no permita a estas grandes caravanas de personas ingresar a nuestro país”.

Y levantó polvo y encono al decir que México “debe detener a la gente que cruza por ahí hacia Estados Unidos”. Y se atrevió a señalar que ese tema sea “una condición” para la renegociación del TLCAN.

La respuesta de la cancillería mexicana no demoró: “México decide su política migratoria de manera soberana, y la cooperación migratoria con EU ocurre por si conviene a México”.

Según las estimaciones de los organizadores de la caravana entre 100 y 300 migrantes planean solicitar asilo cuando lleguen ante las autoridades. Para obtener el asilo, los solicitantes deben comprobar que han sido víctimas de persecución de raza, religión, nacionalidad, creencia política o algún otro. El proceso no es expreso y puede demorar años.

Voluntarios del grupo de defensa de derechos humanos Pueblos Sin Fronteras, que organizó la caravana, se dirigieron a los inmigrantes para discutir un plan para cruzar juntos el principal puente peatonal hacia Estados Unidos el domingo.

La imagen de los centroamericanos, cargando a cuestas sus escasas pertenencias, muchos viajando con hijos pequeños y algunas mujeres embarazadas, desató el enojo de Trump y un momento de gran tensión entre México y Estados Unidos. Y así es este accidentado periplo.